Oscar Wilde: frases célebres

Oscar Wilde

A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante.

Amarse a sí mismo es el comienzo de una aventura que dura toda la vida.

La experiencia no tiene valor ético alguno, es simplemente el nombre que damos a nuestros errores.

Estoy convencido de que en un principio Dios hizo un mundo distinto para cada hombre, y que es en ese mundo, que está dentro de nosotros mismos, donde deberíamos intentar vivir.

La mejor manera de librarse de la tentación es caer en ella.

La única diferencia que existe entre un capricho y una pasión eterna es que el capricho es más duradero.

Perdona siempre a tu enemigo. No hay nada que le enfurezca más.

El trabajo es el refugio de los que no tienen nada que hacer.

Sólo hay una cosa en el mundo peor que estar en boca de los demás, y es no estar en boca de nadie.

Hablan mucho de la belleza de la certidumbre como si ignorasen la belleza sutil de la duda. Creer es muy monótono; la duda es apasionante.

No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo.

La sociedad perdona a veces al criminal, pero no perdona nunca al soñador.

El medio mejor para hacer buenos a los niños es hacerlos felices.

En el mundo común de los hechos, los malos no son castigados y los buenos recompensados. El éxito se lo llevan los fuertes y el fracaso los débiles.

Ningún gran artista ve las cosas como son en realidad; si lo hiciera, dejaría de ser artista.

Se puede admitir la fuerza bruta, pero la razón bruta es insoportable.

No soy tan joven como para saberlo todo.

La belleza es muy superior al genio. No necesita explicación.

En el arte como en el amor la ternura es lo que da la fuerza.

A veces pienso que Dios creando al hombre sobreestimó un poco su habilidad.

Es absurdo dividir a la gente en buena y mala. La gente es tan sólo encantadora o aburrida.

Adoro los placeres sencillos; son el último refugio de los hombres complicados.

Los niños son siempre el símbolo del eterno matrimonio entre el amor y el deseo.

Como no fue genial, no tuvo enemigos.

El verdadero misterio del mundo es lo visible, no lo invisible.

Una sociedad se embrutece más con el empleo habitual de los castigos que con la repetición de los delitos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s